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Un día en la escuela primaria Strömberg.Embajada de Finlandia, Washington para niños, descargar o imprimir.


No existe un sistema educativo perfecto, pero el de Finlandia es admirado en todo el mundo.
 Un día en la escuela primaria Strömberg.Embajada de Finlandia, Washington para imprimir y descargar
Päivi Ristolainen-Husu, rectora de la escuela Strömberg, con sus alumnos durante un recreo. Foto: Elina Bicak
¡Allá vamos!

Son poco más de las ocho. Todavía no ha salido el sol esta mañana de octubre, cuando los alumnos, de 7 a 13 años, de la escuela Strömberg se quitan sus abrigos, sus gorros y sus zapatos junto al perchero reservado para cada grupo. En el vestíbulo el fuego crepita en la chimenea que el bedel Keijo Hämäläinen ha armado para deleite de los alumnos. En los pasillos se oyen saludos coloquiales cuando se encuentran alumnos, maestros y el resto del personal.

En esta escuela todos se conocen y los niños, a la manera finlandesa, tratan a los adultos por sus nombres. Los varones sacan de sus mochilas sus trompos boyblade y los hacen combatir antes del comienzo de las clases. A su propio ritmo, los alumnos se van incorporando a sus grupos, designados con nombres de animales del bosque finlandés: Alces, Osos, Zorros, Linces, Halcones, Comadrejas, Focas, Búhos y Lobos. En la escuela también funciona el grupo Castores para niños seriamente discapacitados, que llegan en taxis a la misma hora. Ya puede empezar la jornada escolar.

La escuela primaria Strömberg, en el barrio de Pitäjämäki de Helsinki, se encuentra en el centro de una antigua zona industrial en cuyos solares fueron construidos en los últimos años edificios de apartamentos. Pitäjämäki está a unos diez kilómetros al oeste del centro de la capital, junto a una transitada avenida. La zona es socialmente heterogénea, pues alberga tanto familias de buenos ingresos, que viven en sus casas propias, como otras menos pudientes, y tiene viviendas municipales que se alquilan a personas con problemas sociales. También exhibe más densidad de inmigrantes que el promedio de Helsinki.

La escuela es una primaria municipal, a la que asisten los niños del barrio y por ejemplo, los que han hecho el preescolar en el Montessori. Ocupa el edificio de un antiguo taller de construcciones mecánicas, ampliado y reciclado en 2000. La rectora, Päivi Ristolainen-Husu, participó desde el principio tanto en la elaboración de los planes de estudios como en el diseño de un edificio al servicio del moderno concepto de enseñanza. Las instalaciones son, al estilo nórdico, amplias y luminosas, los materiales duraderos y los colores cálidos. Además de las aulas normales, en la escuela hay talleres de prensa, de artesanías, de música, de expresión y de ciencias naturales y educación medioambiental, gimnasio y biblioteca. Entre sus peculiaridades se cuentan un pequeño jardín de invierno, mullidos sofás para leer y mesas de ajedrez.
 Un día en la escuela primaria Strömberg.Embajada de Finlandia, Washington para imprimir y descargar
Los interiores de la escuela Strömberg son espaciosos y luminosos, diseñados para favorecer el proceso de aprendizaje. Foto: Elina Bicak
Aprendizaje por la acción

Volvamos a las aulas. Algunos grupos están en clase en sus propias salas, estudiando por ejemplo lengua o matemáticas. Para esas lecciones planean en conjunto con los maestros los objetivos semanales y eligen las tareas que luego realizan a su propio ritmo. Otros están en los talleres aprendiendo por la práctica y la acción. Cada grupo pasa una semana corrida en el taller de prensa haciendo la revista de su clase. Los niños emplean bastante poco los libros de texto, pero en cambio sus mochilas están llenas de cuadernos, en los que recogen información y hacen sus tareas. En las clases nadie está sentado empollando: los alumnos circulan por el aula buscando datos, solicitando consejos al maestro, trabajando con sus compañeros, de vez en cuando descansando en un sofá. La atmósfera de la clase es activa, pero sin embargo el maestro lo tiene todo bajo control; los docentes tienen autoridad, por lo que pocas veces necesitan recurrir a métodos autoritarios.

Las clases suelen durar una hora y media, separadas por recreos de media hora, que casi siempre los alumnos pasan al aire libre, cualesquiera sean las condiciones climáticas. En el patio hay juegos de plaza y junto al mismo un gran campo de deportes, que los niños pueden usar libremente en verano para jugar al fútbol y en invierno para patinar.

La escuela aplica los ideales del pedagogo francés Celestin Freinet, que destacan el aprendizaje mediante la acción y el espíritu de comunidad. La rectora Ristolainen-Husu asegura que tanto los programas nacionales como los del municipio siguen la visión de Freinet, pero en la escuela Strömberg el modelo está más desarrollado, pues hasta las instalaciones fueron diseñadas para trabajar en talleres y para apoyar la autogestión del alumnado.

Otra característica de la escuela es el trabajo en grupos integrados: en cada grupo hay alumnos de dos cursos diferentes. Las diferencias de nivel entre niños de la misma edad pueden ser bastante grandes, pero cuando en el aula hay alumnos de distintas edades, las mismas parecen más naturales y dan lugar a menos comparaciones. A los estudiantes más lentos o más rápidos que el promedio se les dan tareas acordes con sus necesidades.